Jarapal
Hace un tiempo hablaba con un tío de la palabra quintaneja "jarapal", relacionada con la cosa de los paños. Ahora sé, gracias una conversación con el tiu Fraili, que viene de la raíz onomatopéyica "farr-", a su vez, procedente del sonido "¡¡frrrrrrrrr!!" que se oye al romper o rasgar algo. Por el fenómeno de aspiración de la f- inicial latina, característico del extremeño y el cántabro, formamos palabras tan distintas como jarapal o Jarramplas. Un jarapal es, básicamente (y en personas zarrapastrosas), las zonas de la camisa que quedan sin meter al colocársela por dentro de los pantalones («Chacho, métete p’adentro ese jarapal»). Con esto, podemos ver claramente que deriva de la palabra "jarapo" (en castellano harapo, trapo raído, andrajo), a la cual se le ha añadido el sufijo locativo "-al". A las personas que andan todo el día con jarapales, también las llamamos “farraguas” y, qué casualidad, que encontramos en esta palabra la misma raíz farr- que para jarapal.
Me estoy aficionando a esto de las etimologías, y el palabrero quintanejo da mucho de sí, a ver cuánto podemos exprimirlo.

Me estoy aficionando a esto de las etimologías, y el palabrero quintanejo da mucho de sí, a ver cuánto podemos exprimirlo.








