Manteca de cacahuete
Por fin la probé. La americanísima manteca de cacahuete verdaderamente existe, no es ningún invento de Hollywood para los desayunos que aparecen en sus películas.

Curiosamente, mi primer contacto la peanut butter ha tenido lugar en un cortijo sin luz ni agua, en algún lugar perdido en plena sierra de los Arrozaos, en Quintana de la Serena. No sé quien lo habría dejado allí, pero desde luego era un desafío logístico al estar el cortijo en el eje geográfico de la mitad de la nada. No esperaba ese sitio para este desvirgue gastronómico. Por supuesto, la manteca era importada.
Para el gran momento, puse una rebanada de pan a tostar sobre las brasas de la lumbre, y mientras esperaba me dispuse a abrir el bote y acerqué mi nariz: si esta vianda ha alcanzado tanto éxito en América puedo asegurar que no es por su olor... Saqué del fuego el pan tostadito y calentito (la tradición, según se ve en las películas, es untarla en un gran pan de molde recién sacado del frigorífico, pero no había ninguna de las dos cosas) y lo unté con la crema mientras se me hacía la boca agua. Entonces le pegué el primer mordisco… ojalá no lo hubiera hecho. Una enorme bola crujiente con acentuado sabor a cacahuete empezó a formarse en mi carrillo. Aquello era como comerte una cucharada de puré de panchitos de golpe. Yo comprendo que el nombre “manteca de cacahuete” es suficientemente aclaratorio, y que advierte, muy acertadamente, de que el producto está hecho a base de cacahuete y que, por tanto, sabe a cacahuete. Lo que no podía imaginar es que fuese algo tan literal. Menuda decepción.
Edito: Después de publicar esta entrada busqué en google "manteca de cacahuete", y me apareció esta entrada en la que se relata una experiencia muy similar a la mia.

Curiosamente, mi primer contacto la peanut butter ha tenido lugar en un cortijo sin luz ni agua, en algún lugar perdido en plena sierra de los Arrozaos, en Quintana de la Serena. No sé quien lo habría dejado allí, pero desde luego era un desafío logístico al estar el cortijo en el eje geográfico de la mitad de la nada. No esperaba ese sitio para este desvirgue gastronómico. Por supuesto, la manteca era importada.
Para el gran momento, puse una rebanada de pan a tostar sobre las brasas de la lumbre, y mientras esperaba me dispuse a abrir el bote y acerqué mi nariz: si esta vianda ha alcanzado tanto éxito en América puedo asegurar que no es por su olor... Saqué del fuego el pan tostadito y calentito (la tradición, según se ve en las películas, es untarla en un gran pan de molde recién sacado del frigorífico, pero no había ninguna de las dos cosas) y lo unté con la crema mientras se me hacía la boca agua. Entonces le pegué el primer mordisco… ojalá no lo hubiera hecho. Una enorme bola crujiente con acentuado sabor a cacahuete empezó a formarse en mi carrillo. Aquello era como comerte una cucharada de puré de panchitos de golpe. Yo comprendo que el nombre “manteca de cacahuete” es suficientemente aclaratorio, y que advierte, muy acertadamente, de que el producto está hecho a base de cacahuete y que, por tanto, sabe a cacahuete. Lo que no podía imaginar es que fuese algo tan literal. Menuda decepción.
Edito: Después de publicar esta entrada busqué en google "manteca de cacahuete", y me apareció esta entrada en la que se relata una experiencia muy similar a la mia.







